hernia inguinal en niños

Hernia inguinal en niños: Cuando la hernia aparece en la infancia

Una hernia inguinal aparece cuando parte del contenido intraabdominal sale por una zona debilitada de la pared abdominal hacia el exterior. Aunque cuando se piensa en ellas, se pueden relacionar con la edad adulta, lo cierto es que también puede aparecer una hernia inguinal en niños. Hoy os contamos cómo son estos casos y cómo se debe proceder.

Causas e incidencia de la hernia inguinal en niños

La hernia inguinal es una patología muy frecuente en neonatos y niños, ya que afecta a cinco de cada cien.

En recién nacidos, se trata de un problema congénito y de causa desconocida. Se considera que puede deberse a una incorrecta oclusión del conducto peritoneo vaginal, que se cierra antes de nacer. Debido a este problema, queda un espacio, o túnel, abierto entre el abdomen y los genitales, que facilita que por él se produzca una salida de contenido.

Esto es más frecuente en varones y en bebés prematuros (hasta en un 30% de los casos), ya que el conducto no se cierra correctamente.

La hernia inguinal en niños suele producirse, en una alta proporción, debido a una falta de detección durante el período neonatal. Esto puede ser porque la hernia es asintomática, muy pequeña, o no se ha explorado la zona.

En otros casos, de menor probabilidad, es porque el soporte de la pared abdominal falla en contener el contenido intraabdominal.

Síntomas

Como hemos avanzado, las hernias inguinales pueden ser asintomáticas o pequeñas, pero es frecuente que los padres acudan al médico alertados por un aumento de volumen de la zona, la aparición de un bulto en forma de pelota en la ingle o en el escroto, o porque los menores refieren molestias.

En casos más graves, pueden aparecer dolor fuerte, inapetencia, enrojecimiento, hematoma en la protuberancia, vómitos, e incluso heces sanguinolentas o fiebre.

Diagnóstico y tratamiento de la hernia inguinal en niños

Generalmente, la hernia inguinal en niños se detecta fácilmente mediante una exploración física sencilla, palpando la zona.

Esta exploración puede complementarse con ecografías para descartar otras patologías como el hidrocele testicular, en hombres, o una neoplasia.

En lo referente al tratamiento, las hernias inguinales no siempre precisan tratamiento, pero éste es siempre recomendable para evitar situaciones graves, como una hernia estrangulada.

El tratamiento se realiza mediante intervención quirúrgica abierta o laparoscópica, siendo preferible ésta última debido a que es mínimamente invasiva.

En estos casos, se procede primero a cerrar el conducto abierto y seguidamente a la hernioplastia. Este procedimiento es ambulatorio y de corta duración.

Tras él, el pequeño puede hacer vida normal entre dos y cuatro días después. Durante el postoperatorio únicamente deberá tenerse en cuenta cuidar correctamente la herida y evitar actividades físicamente exigentes por al menos dos semanas.

Aunque si nos ponemos en manos de un profesional especialista en hernias y con experiencia no deberían darse complicaciones, es importante ponerse en contacto con un médico ante los siguientes signos:

  • Supuración o sangrado de la herida quirúrgica.
  • Enrojecimiento de la herida.
  • Fiebre de más de 38’3 ºC.
  • Falta de orina.
  • Vómitos y náuseas.

Ahora ya conocéis más acerca de la hernia inguinal en niños. Si queréis saber más acerca de la hernia inguinal o queréis consultar vuestro caso, os recomendamos poneros en contacto con nosotros sin compromiso.

Dr. Cesar Ginesta
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