pólipos vesiculares

Pólipos vesiculares: Causas, síntomas y tratamiento

La vesícula es un pequeño órgano del sistema digestivo situado bajo el hígado, cuya función es facilitar la digestión, sobre todo de las grasas, mediante la liberación de bilis al intestino delgado. En algunas ocasiones, su funcionamiento puede verse afectado por diversos problemas de salud, como los pólipos vesiculares. Hoy os contamos qué son, sus causas, síntomas, tratamiento y prevención.

¿Qué son los pólipos vesiculares?

Un pólipo en la vesícula biliar es un crecimiento de tejido o masa celular que aparece en la mucosa de la vesícula, la pared interior de ésta. Los pólipos vesiculares pueden ser pseudopólipos, hechos por depósitos de colesterol en la pared de la vesícula, o por inflamación. Otros pueden ser pequeños tumores, que pueden ser benignos (adenomas, lipomas o leiomiomas) o malignos (adenocarcinoma).

Pueden ser grandes o pequeños, y anchos o estrechos en su base.

¿Cuáles son sus causas y factores de riesgo?

Las causas de los pólipos de la vesícula biliar (PVB) no están del todo definidas, pero los principales factores de riesgo para padecerlos es ser mayor de 50 o 60 años y haber padecido piedras vesiculares.

La inflamación frecuente de la vesícula también puede ser un factor desencadenante, así como contar con altos niveles de colesterol.

¿Cuáles son los síntomas de los pólipos vesiculares?

Los pólipos vesiculares generalmente son asintomáticos por sí solos, pero pueden producir síntomas si van acompañados de piedras vesiculares. Entre los síntomas principales que pueden aparecer encontramos los siguientes:

  • Dolor en el hipocondrio (lado derecho del abdomen, bajo las costillas).
  • Náuseas y vómitos.
  • Epigastralgia (dolor en epigastrio, región situada en la parte delantera, superior y central del abdomen).
  • Dispepsia (sensación de hinchazón, ardor o de llenarse muy pronto).

¿Cómo se diagnostican y tratan?

Este tipo de crecimientos en la vesícula biliar pueden detectarse, por su falta de sintomatología, en la realización de pruebas diagnósticas por otros motivos.

Si existen indicios de este problema, el diagnóstico específico se realiza mediante pruebas de diagnóstico por imagen como las resonancias magnéticas, los TAC o las ecografías.

El tratamiento de los pólipos puede ser tanto conservador como quirúrgico, dependiendo de si se trata de pólipos pequeños y asintomáticos, o son más graves.

El tratamiento conservador se basa en hacer una vigilancia activa y seguimiento de su desarrollo.

Por otra parte, el tratamiento quirúrgico consiste en una extracción de los pólipos o en casos más graves, se opta por la colecistectomía, una intervención en que se extirpa toda la vesícula.

Aunque las operaciones pueden ser abiertas o por laparoscopia, cada vez se recomienda más la laparoscopia debido a que se trata de una técnica menos invasiva y de recuperación más rápida.

Para someterse a ella, es muy importante ponerse en manos de un profesional no sólo con especialidad en este tipo de problemas, sino también con experiencia en intervenciones por laparoscopia.

¿Se pueden prevenir los pólipos vesiculares?

Como en el caso de otras afecciones de la vesícula, los hábitos diarios son muy importantes para reducir su aparición. Algunas cosas a tener en cuenta para reducir su riesgo son:

  • Mantener un peso saludable.
  • Evitar el sedentarismo y realizar ejercicio físico moderado y regular.
  • Seguir una alimentación saludable, con gran variedad de frutas y verduras y granos integrales. Reducir el consumo de carne roja, azúcares y procesados.
  • Evitar en lo posible el alcohol.

Ahora ya conocéis qué son los pólipos vesiculares y cómo tratarlos y prevenirlos. Si queréis saber más acerca de la vesícula biliar o queréis consultar vuestro caso, os recomendamos poneros en contacto con nosotros sin compromiso.

Dr. Cesar Ginesta

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