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Consumo de alcohol y problemas de vesícula: Su relación

Durante estas fechas navideñas, es frecuente consumir más alcohol en las comidas o debido a que el momento festivo se presta a brindar. Como con todo, el consumo de alcohol moderado, puede no ser perjudicial, pero es importante moderarse.

Hoy os hablamos de cómo el consumo de alcohol puede afectar a la vesícula, y cómo actuar para prevenir y tratar sus problemas de salud.

¿Cómo afecta el consumo de alcohol a la vesícula?

La vesícula es un pequeño órgano del sistema digestivo ubicado debajo del hígado. El hígado se encarga de filtrar la sangre y metabolizar el alcohol. Además, forma la bilis, una sustancia espesa y verde que contribuye a la digestión, sobre todo de las grasas.

La vesícula, asimismo, se encarga de liberar la bilis al duodeno, mediante los conductos biliares, facilitando la digestión.

El consumo de alcohol excesivo puede generar hepatopatía alcohólica, es decir, lesiones en el hígado de mayor o menor gravedad, como la acumulación de grasa. Cuando el consumo de alcohol es intenso y continuo puede producir cirrosis, que consiste en una cicatrización del tejido del hígado. Esto hace que sus funciones se dificulten o incluso deje de ser funcional.

Esto mismo también puede sucederle a la vesícula. Sin embargo, el alcohol no siempre puede ser la causa de un problema en la vesícula, sino un agravante.

Una persona que ya tiene tendencia a padecer problemas de vesícula puede verse más afectada ante un consumo de alcohol. En estos casos por ejemplo, puede sufrir cólicos al tratarse de una sustancia tóxica y más difícil de metabolizar.

¿Cómo se puede actuar en estos casos?

Tanto para cuidar la salud de la vesícula biliar como la del resto del organismo, es fundamental evitar hábitos tóxicos como el consumo de alcohol lo máximo posible y recibir ayuda en el caso de que no pueda evitarse o reducirse su toma.

En caso de que se desee consumir eventualmente alcohol, como en estas fechas, es importante no solo tener en cuenta la frecuencia de las tomas, sino también la graduación de las bebidas, para escoger las menos dañinas. En este sentido, es preferible que se consuma, cerveza, vino o cava, y en menor medida combinados o licores de alta graduación.

Para cuidar de la vesícula, también es importante evitar las comidas muy grasas y los lácteos, ya que pueden producir que la bilis presente más cantidad de colesterol y pueda quedar bloqueada en la vesícula y la irrite.

Diagnóstico y tratamiento

Las afecciones de la vesícula pueden ser asintomáticas o generar síntomas como dolor abdominal, náuseas y/o vómitos e ictericia (coloración amarilla de esclerótica ocular, mucosas y piel).

Ante esto, el profesional valorará el historial del paciente, realizará una exploración física y en algunos casos, también pruebas de diagnóstico por imagen.

En casos de que no existan síntomas o estos sean leves, el profesional podrá recomendar mantener vigilancia de la situación y abordar el problema con una dieta baja en sal y grasas, así como eliminar el alcohol.

En el caso de que los síntomas sean graves y/o incapacitantes se podrá tener en cuenta realizar una cirugía preventiva para evitar el bloqueo de las vías biliares (que conectan la vesícula con el duodeno y por dónde transcurre la bilis), o en los peores casos, llevar a cabo una extirpación total de la vesícula, por cirugía abierta o laparoscopia. Es muy importante contar con la ayuda de un profesional especialista en estos problemas, pero que también cuente con experiencia en este tipo de intervenciones.

Ahora ya conocéis acerca del consumo de alcohol y los problemas de vesícula. Si queréis saber más acerca de la vesícula biliar o queréis consultarnos vuestras dudas o casos concretos, os invitamos a poneros en contacto con nosotros sin compromiso.

Dr. Cesar Ginesta

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